La secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública del estado, Sophia Huett López, sostuvo que el confinamiento derivado de la pandemia incrementó los casos de violaciones, pero apenas se está reflejando en la cifra de denuncias porque a las víctimas les toma tiempo romper el silencio tras el abuso.
En el primer semestre del año las denuncias por este delito han crecido 13 por ciento en comparación con el año pasado, al reportarse 493 en el periodo enero a junio, de las cuales 443 fueron iniciadas por violación simple y 50 por violación equiparada, según lo reportado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
La funcionaria estatal señaló que, contrario a lo que muchas personas creen, la mayoría de las violaciones no son cometidas en espacios públicos o por personas ajenas a la víctima, sino por familiares o personas cercanas al entorno familiar, principalmente tíos o primos.
Por lo anterior, apuntó que el encierro generado por la covid-19 durante 2020 y 2021 trajo como consecuencia un aumento en este delito, pero que apenas este año va reflejándose en denuncias por lo complejo que resulta para las víctimas hacerlo.
“Puede ser una situación que se generó en un momento y que un menor, por ejemplo, no la haya hablado en su familia hasta después de mucho tiempo, porque tampoco es que el abuso sea solamente una vez, en muchas ocasiones es un abuso reiterado en el que habrá un momento de quiebre en donde el tema se abra”, dijo.
Además, Sophia Huett sostuvo que otra barrera que deben enfrentar las personas que sufren de una violación es que generalmente el victimario es un familiar o alguien cercano a la familia, y es un problema que suele provocar vergüenza.
“Desafortunadamente es un delito que se encuentra mucho en la oscuridad por la pena, la vergüenza, porque además no solamente hablamos de alguien que fue abusado, sino que además el agresor está en la propia familia de la víctima, entonces se convierte en un tema muy complicado para las familias de denunciar”, dijo.
Por lo anterior, pidió a las familias estar alertas a las señales de alarma y abrir los ojos ante conductas que puedan develar que alguno de sus integrantes está siendo víctima de violación.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, algunas de las señales que pueden indicar que un menor o un adolescente es víctima de este delito son pesadillas, problemas para dormir sin una explicación, cambios repentinos en el apetito y en el humor, miedo nuevo o inusual a ciertas personas o lugares, comportamientos autodestructivos y tener juguetes o regalos sin explicación.