León.- Los embalsamadores son ‘estilistas’ que trabajan a diario con la muerte. Cuando una persona fallece son los encargados de embellecer por última vez el cuerpo de los difuntos para que sus familiares les den el último adiós.
Javier Santos y Juan Carlos Cervantes son dos leoneses embalsamadores que llevan en el oficio más de 15 años. Compartieron para Noticieros en Línea el proceso de su trabajo, mitos y algunas historias paranormales que han vivido al trabajar con la muerte.
“Mucha gente tiene el mito de los órganos… cuando yo estaba pequeño mi mamá decía que los rellenaban con aserrín y esto es totalmente falso. Cuando una persona fallece en su domicilio o en alguna clínica y llega el cuerpo íntegro, se hace una inyección de formol en la vena principal, por lo que sus órganos quedan intactos y dentro del cuerpo no se modifica nada”, explicó Juan Carlos.
El cuerpo de una persona es considerado por los embalsamadores como un recinto sagrado al cual se le tiene que pedir permiso y tratar con respeto antes de iniciar con el proceso, aseveró Javier Santos, quien compartió que le gusta aprenderse el nombre de sus ‘difuntos clientes’ para saber cómo dirigirse a ellos.

“Sabe qué señor fulanito, señor perenganito, permítame… guíe mis manos para poder desempeñar mi trabajo y usted pueda ir en paz con su familia y que ellos lo vean. Cuando nos tocan los casos violentos es un proceso más complicado, más laborioso, pues el cuerpo llega con semblante de miedo, de terror, de angustia, entonces esa parte de con masajes relajar los músculos. También lo místico y lo espiritual me ha funcionado y créeme hasta la fecha, no hay servicio que atienda que no me den las gracias”.
En cuanto al proceso, explicaron que cuando un cuerpo llega al laboratorio empiezan con la desinfección y posteriormente le inyectan un químico a base de formol que sustituye los líquidos que se drenan para preservar los tejidos. Luego, arreglan el cuerpo estéticamente con un maquillaje especial para darle una apariencia de tranquilidad, como si estuviera dormido, explicó Juan Carlos Cervantes.
Experiencias paranormales de un embalsamador
Respecto a las experiencias paranormales, que es una de las preguntas que frecuentemente las personas les realizan debido al morbo que existe sobre la muerte, Javier Santos compartió que vivió una cuando embalsamó el cadáver de un señor que murió en un accidente a caballo.
“Yo tenía el cuerpo en la plancha y el señor llegó con cara de angustia, de preocupación. A mí en lo personal, con todo respeto para los cuerpos, me gusta poner música cuando estoy trabajando, música tenue para poder hacer bien mi trabajo, pero casualmente en ese rato, la música empezó a sonar y de repente las canciones se iban cambiando, duraban 15 o 20 segundos y las canciones se iban cambiando, una tras otra. No me espante ni nada, dije: señor fulanito, permítame hacer mi trabajo, no me desconcentre, lo tome hasta con gracia, pero la bocina se detuvo en una canción que habla de un caballo y esa canción sonó completa”, relató.
Ambos consideran que a pesar de todos los mitos y estereotipos que existen en la sociedad sobre su trabajo, es un oficio muy noble que les ha permitido trabajar en otros estados y vivir experiencias que jamás se hubieran imaginado.
/ED
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