Intenso, polémico, a veces contestatario pero siempre cuidadoso de no rebasar la línea de la ruptura al interior de su propio partido, Ricardo Torres Origel se consolidó durante las últimas 2 décadas como uno de los referentes del PAN en Guanajuato.
Casi de manera ininterrumpida, Torres Origel ejerció cargos públicos desde 1995 cuando el entonces alcalde Luis Quirós Echegaray lo nombró director de Desarrollo Social hasta ayer que, siendo diputado local, su vida se apagó de manera sorpresiva e intempestiva mientras pedaleaba su bicicleta como cada fin de semana en compañía de sus amigos.
Pocos como él polarizaron posturas al interior del blanquiazul por su proclividad para ser políticamente incorrecto. Afín al grupo dominante en Acción Nacional, siempre se distinguió por su combatividad y su tendencia romper la disciplina partidista que el blanquiazul ha cultivado como partido y gobierno en Guanajuato.
Frontal a veces, desafiante en más de una ocasión, en varios momentos tuvo que apechugar y disciplinarse pero siempre fue sinónimo de polémica. El clímax de su rebeldía lo alcanzó cuando, siendo senador, en 2009 anunció su decisión de buscar la candidatura de su partido a la gubernatura desafiando los dictados de la nomenclatura que ya había decretado que Miguel Márquez sería el ideal para buscar la nominación de su partido en 2012.
Torres Origel se peleó con quienes eran los referentes de poder en su partido y en el gobierno. No tuvo empacho en señalar al entonces gobernador Juan Manuel Oliva como el promotor número uno de Márquez y de darle a este último el carácter de delfín y protegido del oficialismo cuantas veces pudo.
Del mismo modo lo hizo con Fernando Torres Graciano, entonces dirigente estatal a quien corresponsabilizó de la falta de piso parejo en la contienda interna de su partido en la que también competía Angel Córdova Villalobos con quien cultivó una fugaz alianza.
Una alianza que se diluyó en la parte final de la contienda cuando Torres Origel suavizó su combatividad al grupo en el poder panista y tomó distancia de Córdova.
Memorable también su aparición como secretario de Gobierno de Juan Carlos Romero Hicks a finales de 2004 cuando el actual senador decidió “liberar” a Juan Manuel Oliva que tenía licencia en la cámara alta para ocupar la posición 2 en importancia en el gobierno estatal.
Torres Origel llegó entre otras cosas a rehacer y relanzar una convocatoria para entregar nuevas concesiones de taxis que trenzó a grupos de trabajadores del volante y sindicatos en una guerra de acusaciones por presuntas irregularidades en la promoción de las mismas, lo que algunos llamaron, el mercado negro de las futuras concesiones.
El próximo 8 de septiembre cumpliría 60 años. Fue maestro normalista egresado de la Normal Cristóbal Colón A.C en la Ciudad de México. Licenciado en Educación por la Normal Superior Benavente de Puebla.
Realizó estudios de la Licenciatura en Filosofía en la Universidad La Salle de México D.F., en Administración Pública y Reingeniería de las Instituciones por la Universidad Iberoamericana y la Universidad de San Diego California.
Obtuvo un postgrado en Ciencia Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia de Salamanca, España. Eso dice su biografía. En el ámbito político fue el también ya fallecido Jorge Dávila Juárez quien lo invitó a principios de los noventas a pertenecer a Acción Nacional.
Después de ser director de Desarrollo Social en León, fue diputado y coordinador de la bancada panista en la LVII legislatura cuando Vicente Fox fue gobernador. Posteriormente fue diputado federal de la LVII legislatura entre 2000 y 2003.
Ante de ser secretario de Gobierno con Romero Hicks a partir de septiembre de 2004 y hasta abril de 2006, fue director del CAPCE en el gobierno federal encabezado por Fox.
Posteriormente fue senador de la república de 2006 a 2012 y precandidato a la gubernatura en 2011.
En 2013 fue designado como representante del gobierno de Guanajuato en el Distrito Federal, cargo en el que apenas duró unos cuantos meses y al que renunció por que juzgó insuficiente el apoyo presupuestal.
Limó asperezas con Juan Manuel Oliva y Fernando Torres Graciano. Fue postulado para ser candidato a diputado federal en la elección 2015.
Suspiró por la coordinación de la bancada panista actual en el Congreso local; pero el gobernador Miguel Márquez ya tenía asignado ese espacio para Ector Jaime Ramírez Barba.
Cultivó su posición de incómodo de principio a fin. Ramírez Barba siempre lo supo y lo vivió en carne propia. Ricardo Torres no se guardó por ejemplo, sus críticas a la iniciativa de ley de movilidad del ejecutivo.
Este martes estaba llamado a encabezar el último foro para el sistema estatal anticorrupción en León en su calidad de presidente de la comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales.
Polémico, jugando al filo de la navaja de la disciplina partidista albiazul, necio, terco y obstinado para sus malquerientes, hoy el PAN pierde a uno de sus cuadros políticos más experimentados en Guanajuato. Descanse en paz.