El Papa Francisco pide perdón

El Papa Francisco pide perdón

En un gesto poco común, el Papa reconoció hoy un desbalance en sus discursos públicos, muy centrados en la inequidad entre ricos y pobres, y pidió per

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En un gesto poco común, el Papa reconoció hoy un desbalance en sus discursos públicos, muy centrados en la inequidad entre ricos y pobres, y pidió perdón por olvidarse de incluir en sus mensajes a la clase media.

Francisco tuvo una reacción inesperada a la pregunta que le dirigió un periodista alemán durante el vuelo Asunción-Roma, en la conferencia de prensa de más de una hora que sostuvo con los comunicadores que lo acompañaron en su gira sudamericana que concluyó este día.

“Muchas gracias. Es una buena corrección. Eh. Usted tiene razón. Es una equivocación por mi parte (no) pensar en esto. Haré algún comentario, pero no para justificarme. Pero usted tiene razón. Tengo que pensarlo”, señaló.

Poco antes había escuchado la pregunta: “¿Por que en el magisterio del santo padre existen tan pocos mensajes sobre la clase media, la ‘gente normal’, esa que trabaja y paga impuestos?. Y si quisiera dar un mensaje ¿Cuál sería?”.

El pontífice argumentó que, actualmente, el mundo está polarizado y la clase media es muy pequeña. “Quizá esto me ha llevado a no darme cuenta de esto”, insistió.

Precisó que habla siempre de los pobres porque son el “corazón del evangelio”, advirtió que no lo hace como un fenómeno sociológico y además constató que el número de ellos es muy grande.

“Sobre las clases medias, hay algunas palabras que he dicho un poco en el pasado, pero la gente común, la gente sencilla, el obrero tiene un gran valor. Pero creo que usted me dice algo que debo hacer. Debo profundizar más en este magisterio. Se lo agradezco, le agradezco por la ayuda”, apuntó.

Poco más de una hora dedicó el Papa a su conversación con los periodistas y, al responder a las 18 preguntas que le lanzaron, abordó numerosos temas que incluyeron aspectos como la economía, la geopolítica, las relaciones internacionales y los aspectos religiosos.

Reconoció que no sabe mucho de economía porque le tiene “alergia” porque su papá era contador y muchas veces trabajaba los fines de semana en su casa porque no terminaba en la oficina.

Sobre la crisis de Grecia y su amenaza conjurada de abandonar el euro, el líder católico consideró simplista sostener que la responsabilidad de la situación la tiene una sola parte y consideró que el gobierno de Tsipras está haciendo una revisión “un poco justa”.

Auguró que se encuentre una solución al problema griego y un camino para vigilar que otros países caigan en lo mismo, porque “el camino de los préstamos y la deuda no termina nunca.

Por otra parte, reconoció que en Estados Unidos se han levantado críticas ante sus duros discursos en contra de un sistema que se ha consagrado al “Dios dinero”, pero justificó que todavía no tuvo el tiempo de recibir y estudiar las críticas, para emprender un diálogo.

Precisó que, una vez terminado su viaje apostólica a Ecuador, Bolivia y Paraguay comenzará a estudiar la situación en Cuba y Estados Unidos, a los cuales viajará en septiembre próximo.

Más adelante justificó su presencia, el jueves pasado, en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). A los mil 500 participantes en esa reunión les dirigió el más largo de los discursos de su viaje.

Sostuvo que son movimientos que tienen fuerza y son tantos, no se sienten representados por los sindicatos tradicionales , porque dicen que ahora ellos son una corporación y no luchan por el derecho de los más pobres.

Precisó que la Iglesia no puede ser indiferente a este fenómeno, debe echar mano de su doctrina social y entrar en diálogo con estos movimientos, con quienes se puede conversar bien.

“Vieron el entusiasmo de ellos por ver que la Iglesia no estaba lejos de ellos: está cerca y les ayuda a luchar. Hay un diálogo: no es que la Iglesia hace una opción por el camino anárquico. Estos trabajan, eso es lo primero”, explicó.

“Todo lo que he dicho es doctrina social de la Iglesia. Cuando hablo al mundo de la empresa digo lo mismo. Por ejemplo, en la encíclica Laudato si hay una parte sobre el bien común y la deuda social de la propiedad privada que va en ese sentido. Es aplicar la doctrina social de la Iglesia”, ponderó.