Celaya.- Han pasado 41 días desde que Alba Hernández dejó de ver a su hijo Marco Antonio Lugo Hernández. Desde entonces, la espera se convirtió en una lucha diaria: quiere encontrarlo con vida, pero en lo más profundo sabe que probablemente ya murió. Lo único que pide ahora es que se lo devuelvan.
Marco Antonio desapareció el 20 de julio, en el Rancho de Camargo, en Celaya, después de que un amigo acudiera por él alrededor de las 11 de la noche para pedirle que lo llevara a su casa. Desde entonces, Alba no ha tenido noticias de su hijo. Marco Antonio se convirtió en padre este año. Su hijo tiene apenas ocho meses de edad. Para Alba, además de ser su hijo, era uno de los principales apoyos de la familia y su sostén, pues ella trabaja y no tiene esposo.
El dolor también alcanza a los hermanos de Marco Antonio. Durante el testimonio, una de sus hermanas menores, una niña de apenas ocho años, pidió ayuda para localizarlo.
“¡Y por favor si alguien sabe de mi hermano para que me ayuden!... Por favor, si alguien sabe de mi hijo, él es Marco Antonio Lugo Hernández. Desapareció el 20 de julio en el Rancho de Camargo, aquí en Celaya, Guanajuato. Por favor, ¡basta de desapariciones forzadas! Ellos tienen una familia, ellos no se fueron, a ellos nos los quitaron”.
Alba sabe que la posibilidad de encontrarlo con vida se reduce conforme pasan los días. Por eso, entre lágrimas, hizo una súplica dirigida a quienes pudieron haberlo privado de la libertad: que no desaparezcan también sus restos.
"Por favor, tengan piedad de todas las mamás que sufrimos día a día. Estos 41 días de agonía de no tener a mi hijo es lo peor que he pasado. Por favor, se los suplico, ¡no los entierren!, ¡no los tiren!, ¡no los quemen!, ¡no los boten!, ¡no los metan al río!, ¡no los deshagan! Ellos son nuestros hijos. Ellos tienen familia, tienen hermanos, tienen tíos, tienen padres, tienen abuelos, al igual que ustedes..."
Alba asegura que las familias buscadoras terminan haciendo labores que corresponden a las instituciones, pese a que tienen que trabajar, pagar deudas y cuidar a sus propios hijos.
Antes de concluir, dirigió un mensaje a las demás madres y familias que buscan a sus desaparecidos: no detenerse.
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