Celaya.- El Día de Muertos es una fecha para recordar a los seres queridos que han fallecido y mantener viva su memoria a través de la oración, una tradición que para la Iglesia católica también representa la esperanza en la vida eterna, explicó el obispo de la Diócesis de Celaya, Víctor Alejandro Aguilar Ledesma.
El prelado señaló que, para los católicos, la muerte no representa el final de la existencia, sino el paso a otra forma de vida, de acuerdo con sus creencias religiosas. Por ello, durante el dos de noviembre, la Iglesia dedica oraciones a quienes han fallecido y pide a Dios por el descanso de sus almas.
"Porque para nosotros, basados en la palabra de Dios, creemos en un Dios de vivos, no en un Dios de muertos, porque para Dios todos viven. Es decir, no le estamos orando a un cadáver, ¿verdad? Sino a un ser vivo. Ese ser vivo para nosotros no es el cuerpo, sino es el alma. El alma para nosotros, en la iglesia, pues es el principio que le da vida también al cuerpo, y que nosotros decimos que cuando alguien muere, pues nuestra alma deja el cuerpo, y estas almas, pues reciben el juicio particular, y en ese juicio particular nosotros por la oración le pedimos a Dios que tenga misericordia de todos ellos".
Aguilar Ledesma también reconoció el valor de las tradiciones populares, como la colocación de altares de muertos en los hogares, escuelas y espacios públicos, al considerar que son una manera de recordar a padres, abuelos, hijos y otros seres queridos que ya fallecieron.
Por otra parte, el obispo hizo un llamado a los creyentes a distinguir estas tradiciones de las prácticas relacionadas con el ocultismo y la superstición, particularmente aquellas que buscan invocar a los muertos o establecer supuesta comunicación con ellos.
"También es importante que en este día, pues evitemos todas aquellas supersticiones, ocultismos, eh situaciones que hoy se van mezclando con el Día de Muertos. Y que a veces celebrar el Día de los Muertos pues se vuelve en pachanga, se vuelve en fiesta, se vuelve en un día de a veces de desorden o a veces de ciertos rituales eh hasta satánicos, ¿verdad? O de budú, donde se invoca a los muertos y ya se en ciertos rituales de de ocultismo".

Indicó que, desde la perspectiva de la Iglesia, la conmemoración debe vivirse mediante la oración, la asistencia a misa y el recuerdo de los familiares fallecidos, evitando que la celebración derive en rituales satánicos, de vudú o prácticas de ocultismo.
Finalmente, destacó que cada año numerosas personas acuden a los panteones y participan en las celebraciones eucarísticas para recordar a sus difuntos, una tradición que consideró importante preservar por su significado religioso y familiar.
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