Celaya.- El presidente municipal Juan Miguel Ramírez Sánchez aseguró que la creación de la Constructora de la Esperanza no afectará a las empresas privadas, ya que su función será atender principalmente obras menores que actualmente no resultan atractivas para los contratistas debido al bajo margen de ganancia.
La propuesta fue presentada durante su Segundo Informe de Gobierno, donde el alcalde señaló que el objetivo es generar ahorros y hacer rendir más los recursos públicos mediante trabajos que pueda ejecutar directamente el municipio.
"Queremos una constructora porque hay muchas, hay muchas pequeñas cosas que las constructoras no hacen. Nosotros queremos poner los baños que se necesitan. Nosotros necesitamos poner bardas que se necesitan. Nosotros preferimos tener algunas techumbres para las escuelas, para centros deportivos. Esas las puede hacer nuestra constructora. No vamos a ir a poner agua cemento hidráulico, etcétera. Vamos a hacer las cosas que las constructoras no las quieren hacer porque ganan muy poquito de ello".
Ramírez Sánchez rechazó que el proyecto represente una competencia para la iniciativa privada y aseguró que el municipio y el Sistema de Gestión Integral del Agua y Alcantarillado (SIGAA) continúan contratando a numerosas empresas.
El alcalde también aseguró que su administración terminó con el esquema de constructoras privilegiadas de gobiernos anteriores y afirmó que actualmente existe una distribución más amplia de los contratos. Añadió que se busca dar prioridad a empresas celayenses y posteriormente ampliar la participación hacia otras compañías, mientras que las obras de mayor magnitud continuarán en manos de constructoras privadas.
" Y entonces, eso es hacer que nuestros recursos se estiren y puedan conseguir más cosas y los que dicen que esta obra atentará contra las constructoras, yo quiero decirles que entre Jumapa y nosotros contratamos como a 100 constructoras cada año. Nadie se ha quedado sin trabajar. Antes había constructoras privilegiadas, hoy no hay constructoras privilegiadas. Hoy hay decenas y decenas de constructoras que no las habían contratado los años anteriores y hoy están con nosotros trabajando".
La postura del alcalde contrasta con la expresada por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Delegación Guanajuato, que cuestionó el proyecto y advirtió que la obra pública no debe convertirse en una actividad exclusiva del gobierno.

La cámara señaló que una obra genera más que infraestructura, pues activa cadenas productivas, empleos y proveedores, además de contribuir a las finanzas públicas mediante el pago de impuestos. No obstante, reconoció que los municipios pueden contar con cuadrillas propias para mantenimiento, emergencias y trabajos menores.
Aunque Ramírez Sánchez insistió en que la Constructora de la Esperanza permitirá ahorrar “muchísimo”, no precisó hasta ahora cuánto representaría ese ahorro para las finanzas municipales.
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