Celaya.- La fe no conoce de fronteras ni de distancias cuando se trata de dar gracias. Desde la ciudad de Chicago hasta las calles de Celaya, el agradecimiento por una nueva oportunidad de vida se convirtió en un plato caliente y una sonrisa compartida para cientos de devotos y peregrinos.
María del Rayo Sierra acudió a las festividades religiosas, encargada de cumplir una manda con profundo valor sentimental. Su hermana, Maribel Sierra, reside en Chicago. Desde allá envió los recursos económicos para comprar todos los insumos necesarios y preparar comida para regalar a la gente que acudía a visitar a San Judas Tadeo.
El motivo de este gesto es la salud de su cuñado, Manuel, quien tras una dura batalla logró librar la enfermedad y tocar la campana que simboliza estar libre de cáncer. En muestra de gratitud a San Judas Tadeo y a la Virgen, la familia Santiago Sierra organizó la repartición de alimentos.


Entre el bullicio y la devoción del público, regalar de corazón tamales de dulce y de chile, pan dulce, café y atole de guayaba fue la forma en que esta familia celayense compartió su alegría con la comunidad. María del Rayo expresó con emoción que esta es la primera vez que realizan esta acción de gracias, pero aseguran que la tradición familiar continuará firme en los próximos años.
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