Celaya.- Con el corazón en la mano y pedaleando con una fe inquebrantable, el señor Freddy Herrera Montelongo cumplió una de las promesas más importantes de su vida.
Originario de la colonia Rancho Seco, emprendió un recorrido de tres horas a bordo de su triciclo para llegar hasta la comunidad de La Concepción, mejor conocida como La Concha.
La encomienda tenía un significado muy especial, ya que su suegra falleció hace tres meses sin poder cumplir su promesa de llevar comida a los peregrinos que visitan a San Judas Tadeo.
Para honrar su memoria y agradecer los favores recibidos durante el año, el devoto cargó su vehículo con treinta litros de atole y cien tamales para repartirlos entre los asistentes.

Aunque la fila de fieles era larga y el peso del cargamento representaba un gran reto, la calidez de la gente y el ánimo en el camino le dieron la fuerza necesaria.
En tan solo cinco minutos, la comida se terminó entre los peregrinos, logrando consumar el objetivo que su familia tanto anhelaba.
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/HP
