Con esta hazaña, el atleta keniano no solo estableció un nuevo récord mundial, sino que también rompió una de las barreras más emblemáticas del deporte de fondo, considerada durante décadas como prácticamente imposible de alcanzar.
El maratón, que actualmente tiene una distancia oficial de 42.195 kilómetros, no siempre fue así. En sus primeras ediciones, el recorrido rondaba los 36 kilómetros, hasta que durante los Juegos Olímpicos de Londres 1908 la distancia cambió de forma definitiva.
La modificación ocurrió por petición de Alejandra de Dinamarca, quien solicitó que la ruta pasara frente al Castillo de Windsor para poder observar a los corredores, lo que obligó a extender el trayecto.
Desde entonces, esa medida quedó establecida como oficial y hoy, más de un siglo después, Sawe acaba de marcar una nueva era al demostrar que incluso los límites más históricos pueden superarse.
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/ HP
