Tijuana.- En Tijuana se escribió una de las páginas más oscuras para el León en lo que va del torneo. Los Esmeraldas fueron vapuleados 5-0 por unos Xolos que no tuvieron que esforzarse demasiado para desnudar todas las carencias defensivas del equipo dirigido por Eduardo Berizzo.
Por momentos, el cuadro fronterizo bailó al León. Cada vez que los dirigidos por Sebastián Abreu aceleraban, encontraban espacios y lastimaban. La defensa guanajuatense se mostró lenta, desorganizada y sin capacidad de reacción.
El calvario comenzó al minuto 12 con un cabezazo de Frank Boya en el área chica. Apenas cuatro minutos más tarde, Jackson Porozo aumentó la ventaja en un tiro de esquina, con la zaga totalmente perdida en las marcas. Antes de la media hora, Rafael Fernández firmó el 3-0 con un disparo raso que confirmó la pesadilla esmeralda.
En el complemento, lejos de mostrar reacción, León fue hundiéndose más. Al 76’, Ezequiel Bullaude puso el cuarto gol con absoluta facilidad y, ya en el cierre, Xolos redondeó la manita con un quinto tanto que selló la humillación frente a una defensa nuevamente partida.
Los números son claros: cinco goles recibidos, tres de ellos en balón parado, cero capacidad de reacción y un equipo que luce frágil en todas las líneas. La derrota deja al León en la décima posición, con riesgo de caer aún más, mientras que Tijuana escala a la quinta plaza y se confirma como una de las sorpresas del torneo.
Al final del encuentro, Eduardo Berizzo reconoció el desastre: “Creo que todos los aspectos del juego los hemos resuelto mal. En el juego, en el balón detenido… nos convirtieron goles en jugadas que ya habían mostrado en otros partidos. Frente a un resultado así es poco lo que puedo opinar”.
Y agregó con autocrítica: “Nada nos salió como queríamos. La goleada siempre deja una herida, una sensación de una noche muy mala, pero el futbol te da revancha. El martes debemos ganar en casa, lo que pasó hoy nos enseña que no debe volver a suceder”.
Más allá de los discursos, la goleada encendió las alarmas. León no solo fue endeble en defensa: tampoco tuvo peso ofensivo ni control en el mediocampo. El 5-0 no fue casualidad, sino el reflejo de un equipo descompuesto que necesita reaccionar de inmediato si no quiere hundirse en la tabla y en la crítica de su propia afición.
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