Guanajuato, Gto. Julieta Venegas, acompañada por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, cautivó a miles durante su presentación en la Alhóndiga de Granaditas. Desde el interior, las azoteas de las casas cercanas y las calles abarrotadas, la gente buscó cualquier lugar para verla y escucharla.

Desde muy temprano, incluso quince horas antes, fans comenzaron a formarse para asegurar su entrada. La fila rodeaba calles completas y seguía creciendo; muchos, aun con pocas esperanzas de pasar, resistieron el cansancio y el sol, porque las ganas de escuchar a “La Julieta” podían más.

Conforme avanzaba la tarde, la calle 28 de Septiembre quedó prácticamente intransitable, y minutos antes del concierto aún había personas intentando ingresar con boletos en mano. Varios aseguran que pese a contar con acceso, las puertas se cerraron por saturación. “Yo sí tenía boletos, pero por la aglomeración ya no nos dejaron pasar.” se leían en algunos comentarios.

Julieta Venegas, el concierto estelar del Cervantino

Dentro, Selene, quien logró entrar tras formarse desde el mediodía, compartió su emoción: “Me encanta Julieta desde niña, verla hoy es un sueño.”

Varios disfrutaron en pareja y desde afuera el concierto

A las 8:00 p.m., la Orquesta dio la bienvenida a la directora Iryda Inés Rodríguez. Julieta abrió con “Ilusión” y desde el escenario, compartió:

“Esta noche es un lujo, lujísimo, poder compartir este escenario con esta maravillosa Orquesta Sinfónica, con su extraordinaria directora y con Inés. Estar aquí es un sueño; venir al Cervantino siempre es especial.”

Los arreglos sinfónicos iluminaron la noche y el público respondió con emoción. Entre los temas más coreados estuvieron “Eres para mí”, y “Limón y sal”, que resonaron tanto dentro del recinto como en las calles aledañas. Afuera, algunos expresaron inconformidad por la reventa de boletos gratuitos y la reducción de espacios:

“A mí me tocó ver boletos gratuitos arriba de mil pesos. Antes no había sillas y cabía más gente.”

Algunos estudiantes se mostraron inconformes con el poco acceso

Mientras que otros, aún sin acceso, vivieron la noche con alegría:

“Ella es la estrella del Cervantino. Escucharla aquí, aunque sea desde afuera, vale totalmente la pena.”

Y es que muchos otros disfrutaron el concierto como pudieron: afuera, con amigos y coreando las canciones desde la banqueta. Aunque solo se escuchaba la voz a lo lejos, prefirieron quedarse ahí cantando antes que irse. La experiencia era única.

Pre-cierre del Cervantino... ¡Y Me Voy!

La velada culminó con “Me Voy”, cantada a una sola voz por todo el público, dentro y fuera de la Alhóndiga. Pero la magia no terminó ahí. Tras ser aclamada, Julieta regresó al escenario para ofrecer un acústico en solitario, interpretando algunas de sus canciones más queridas y despidiéndose con cariño del público del Cervantino.

“No decimos adiós. Con amor, les digo que volveremos.” agradeciendo la artista.

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/MA