Ante esta crisis, la Comisión de Derechos Humanos del Congreso del Estado ha dado un paso decisivo. Se ha aprobado un dictamen para reformar la Ley de Niñas, Niños y Adolescentes, redefiniendo el trabajo infantil como cualquier actividad que vulnere sus derechos fundamentales, sin importar si existe o no una paga de por medio.
Pero la ley no solo busca castigar, sino comprender. En el centro del debate, los legisladores insistieron en que la justicia debe tener ojos para la diversidad. El diputado David Martínez Mendizábal fue enfático al señalar que la protección debe ser firme, pero sensible a las raíces de nuestros pueblos.
“Que se obre con justicia y desde un punto de vista intercultural, entendiendo las diferentes nociones que existen entre las culturas… Yo no digo que estoy avalando la explotación. Eso jamás en la vida. Pero que se pueda valorar la legislación desde el punto de vista intercultural, entendiendo siempre y salvaguardando el interés superior de la niñez”.
Con esta reforma, se busca distinguir la explotación criminal de los procesos de aprendizaje en comunidades indígenas y familias jornaleras. El objetivo es claro: tolerancia cero al abuso, pero respeto total a la identidad.
Guanajuato avanza hacia una protección integral que incluye también iniciativas al combate a la revictimización y el apoyo a hijos de víctimas de violencia. Porque proteger a la niñez es asegurar el mañana.
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