En el marco del martes de Carnaval, previo al inicio de la Cuaresma, miles de personas se congregaron para honrar a San Juan Bautista, pese a la prohibición de las quemas por parte del gobierno municipal.
Lo que para muchos es una zona de riesgo, para los habitantes de los seis barrios de la localidad es una manda de fe: la detonación de petardos caseros atados a mazos de hierro que, al impactar contra rieles de acero, generan explosiones que sacuden el suelo.
Hasta antes del mediodía, el reporte oficial indicaba al menos cuatro personas lesionadas. El caso más grave es el de un joven que, tras el impacto, recibió un golpe directo en la cabeza cuando el mazo rebotó por la fuerza de la explosión. Paramédicos de Protección Civil y Bomberos le brindaron los primeros auxilios de manera inmediata.
Pero San Juan de la Vega no solo es pólvora. La festividad es también un acto de generosidad; familias enteras, cumpliendo promesas religiosas, ofrecen comida gratuita a los asistentes, quienes llegan no solo de Guanajuato, sino de diversas partes del mundo para documentar esta celebración que mezcla el valor, el riesgo y la devoción.
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