Guanajuato.- En Guanajuato, casi el 85 por ciento de los adolescentes ocultan a sus familias su orientación sexual e identidad de género ante el miedo a ser rechazados y discriminados.
La familia, pese a que tendría que ser para las personas de la diversidad sexual el círculo de mayor seguridad y refugio, en la realidad aún reprime, violenta y excluye a sus integrantes. Esta problemática ocurre principalmente ante la falta de información, así como por la influencia y el discurso de la Iglesia católica.
Durante el primer Foro de Creación de espacios seguros, organizado por el gobierno municipal de León, la especialista en políticas públicas, institucionalidad, género e interseccionalidad, Cecilia Garibi, reconoció que sí existen familias que aprenden de esta realidad.
“Las iglesias, porque es ahí donde empiezan el condicionamiento a las familias que abrazan a sus hijas, hijos, hijes, sobrinas, sobrines, lo que sea, o sea, las iglesias también son un muy, muy importante sitio para transformar. No todas las iglesias son perversas, pero muchas sí son”.
Garibi reconoció que la religión es determinante en el abordaje que hacen los padres cuando sus hijas e hijos descubren su orientación sexual o identidad de género. Asimismo, advirtió que, además de la familia y la iglesia, espacios como la escuela y los centros de trabajo deben convertirse con urgencia en lugares seguros y de transformación para el desarrollo de todas las personas.
La socióloga y sexóloga María Zarandona señaló que esta falta de aceptación expulsa a las personas de sus hogares y de los espacios públicos. Sobre las consecuencias extremas de esta desprotección, Cecilia Garibi detalló en entrevista el panorama que enfrentan quienes se ven obligados a huir:
“Tengo muchas conocidas amigas que terminaron viviendo en la calle, o que terminaron, y que ahora son activistas; viviendo en la calle, en el trabajo sexual, incluso en el narcotráfico vendiendo drogas, porque no tenían una casa donde vivir, si en tu casa te pegan, te golpean, te violan ¿cómo va ser un espacio seguro?¡, por supuesto que vas a querer salir de ahí y adonde te vas, a donde te puedas y muchas de esas terminan en situación de calle”.
Finalmente, recordó que, de acuerdo con datos del INEGI, los lugares donde más se fomenta la discriminación son las redes sociales, la iglesia, la calle o el transporte público, la familia, comercios, bancos, puestos de trabajo, escuelas, servicios médicos, cuerpos de policías y gimnasios. Frente a esto, el foro concluyó con un llamado a la acción colectiva para modificar estas dinámicas, enfatizando que todos los espacios son violentos, pero también se pueden transformar en espacios amorosos, lo que dependerá enteramente de la participación de toda la sociedad e instituciones para consolidar entornos realmente seguros.
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