La funcionaria reveló que actualmente operan siete brigadas de conservación rutinaria —encargadas de bacheo, deshierbe y limpieza—, pero en algunos puntos han enfrentado amenazas directas con armas de fuego que han obligado a suspender labores.
Precisó que estos hechos ocurrieron recientemente, lo que obligó a tomar decisiones inmediatas para proteger al personal.
“Nos hemos encontrado lugares donde nos han amenazado. Hay un caso en Acámbaro donde hubo un conflicto fuerte; ya no pudieron continuar porque tres veces nos amenazaron, y la última ya fue con armas largas… Nos dijeron: ‘no queremos que estén ustedes aquí, terminan ese bache y se van’”, denunció.
González Sánchez advirtió que estas condiciones afectan directamente el avance de las obras, pese a que el mantenimiento carretero también es un factor clave en la seguridad de los usuarios.
Cuestionada sobre si se ha solicitado apoyo de corporaciones federales como la Guardia Nacional o la Secretaría de la Defensa Nacional, la delegada indicó que, por ahora, se han limitado a ajustar horarios de trabajo para reducir riesgos.
“En esa circunstancia estamos viendo un tema de inseguridad en todas las carreteras. Los trabajos se están realizando sólo por las mañanas, pero de todas maneras se tiene que rehabilitar”, afirmó.
La funcionaria dejó en claro que, pese al contexto de violencia, los trabajos de conservación no se detendrán, aunque reconoció que las condiciones de seguridad obligan a modificar la operación en campo.
Te puede interesar:
/ED