León, Guanajuato.- Con canastas llenas de panecitos, en pareja o en familia, los leoneses celebran con devoción a San Nicolás de Tolentino en el tradicional Barrio Arriba.

Desde las siete de la mañana, decenas de familias acuden a comprar los pequeños panecitos y llevarlos a bendecir a la Parroquia , como parte de la celebración en honor al santo patrono del barrio, San Nicolás de Tolentino.

Esta fiesta es una de las tradiciones más antiguas de la ciudad y año con año, sigue viva en León. Mujeres, hombres, adolescentes y niños recorren los diferentes puestos para adquirir los mini panecitos, en una actividad que se ha convertido en símbolo de convivencia y fe.

En la fiesta de San Nicolás de Tolentino se caracteriza por la quema del castillo, la vendimia de comida típica y por supuesto, la degustación de los tradicionales panecitos chiquitos.

Más de 70 años con esta tradición

La señora Guillermina Macías acudió al mediodía a bendecir su pan. Contó que tenía más de 50 años sin venir personalmente a comprar y bendecir sus panecitos, pues eran sus familiares quienes se los llevaban.

Guillermina Macías

Actualmente radica en California, Estados Unidos y recuerda que desde niña su mamá la llevaba a la fiesta de San Nicolás de Tolentino para comprar y bendecir el tradicional pan. Esa costumbre, dice, la ha acompañado toda la vida.

¿De dónde viene esta tradición?

La historia se remonta a San Nicolás de Tolentino, fraile agustino que, según la tradición, sanó milagrosamente al comer un pan bendito. Desde entonces, el pan se convirtió en símbolo de salud, esperanza y protección.
En León, esta devoción tiene más de un siglo de vida. Cada año, miles de leoneses compran, bendicen y comparten sus panecitos, creyendo que alivian el dolor y cuidan a la familia.