León.- Los niveles de las presas y bordos de León están por debajo del 40 por ciento de su capacidad, lo que augura complicaciones para el próximo año para la ciudad y del campo.
Esto refleja un mal temporal de lluvias, explicó el director de Desarrollo Rural de León, Roberto Palomares Torres.
“Traemos un promedio del 40 por ciento de captación de agua, No ha llovido, realmente sí han estado bajas las precipitaciones, principalmente en la zona norte, no como el año pasado. Tenemos la esperanza de que todavía, al igual que el año pasado durante en el mes de agosto, haya un buen temporal, buena precipitación”, mencionó.
La preocupación deriva de que el año pasado a estas alturas los bordos y presas estaban entre el 70 y 80 por ciento de su capacidad. De no registrarse lluvias suficientes durante agosto para alcanzar al menos un 60% de almacenamiento en los bordos, el agua acumulada únicamente alcanzará para librar la temporada de estiaje en febrero o marzo del próximo año.
Palomares Torres explicó que el comportamiento de las lluvias en las próximas semanas será determinante para definir si el sector agrícola logra sostener sus actividades hacia el primer trimestre del siguiente año.
“Si sigue lloviendo en el mes de agosto y al menos con las precipitaciones que se han estado dando, yo creo que sí alcanza a asegurarse y librar un poco la temporada de estiaje hasta febrero y marzo, más o menos”, agregó.
En el municipio se trabajan aproximadamente 14 mil hectáreas de cultivo de temporal. Si bien la humedad acumulada ha prevenido la pérdida total de siembras hasta el momento, la falta de lluvias continuas pone en riesgo el cierre de la cosecha.
Para mitigar el impacto en caso de pérdidas por sequía o fenómenos climáticos, el municipio mantiene el esquema del Seguro Catastrófico junto con el Gobierno del Estado, cubriendo un promedio anual de 1,000 hectáreas de 200 productores, con apoyos estimados en 10,000 pesos por productor.
La dependencia municipal mantiene en monitoreo las zonas rurales para activar esquemas de apoyo con semillas y fertilizantes de cara al siguiente ciclo agrícola en caso de que las precipitaciones no logren revertir el déficit.
