León.- En medio de un escenario marcado por la violencia, la polarización social y la pérdida de confianza en las instituciones, el Arzobispo Metropolitano de León, Monseñor Jaime Calderón Calderón, ofreció una reflexión profunda, crítica y pastoral en entrevista exclusiva con 'Noticieros en Línea', donde abordó tres temas que hoy atraviesan a la sociedad guanajuatense y al país: la inseguridad, la posible despenalización del aborto y los abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Al hablar sobre la despenalización del aborto, el prelado manifestó su preocupación ante lo que consideró un intento de imponer una legislación sin un verdadero diálogo social.

“Se quiere obligar a los estados a legislar por algo que no lo sustenta el mismo Estado”, “Las leyes pueden decir lo que quieran, pero no pueden cambiar el valor de la vida humana, especialmente la de los más vulnerables”, afirmó.

Desde su perspectiva, permitirlo en un contexto de violencia generalizada representaría una degradación humana.

“¿Cómo vamos a juzgar la muerte de un ser humano? ¿Cómo podemos permitir legalmente que se quite la vida a un ser humano indefenso?”, cuestionó.

Calderón Calderón subrayó que la postura de la Iglesia no enfrenta a la mujer contra el niño por nacer.

“La vida significa defender la vida del niño y defender la vida de la mujer. No es una o la otra”, señaló, al tiempo que reconoció la urgencia de atender las causas estructurales que rodean este debate.

Mencionó la violencia sexual, el machismo, la pobreza y la desigualdad como realidades que deben combatirse de raíz. A su juicio, legislar desde la conveniencia humana, excluyendo toda dimensión ética y espiritual, no contribuye a la paz social.

“No se abona a la paz que todos buscamos legislando este tipo de situaciones”, sostuvo.

En relación con la violencia y la crisis de seguridad en Guanajuato, el arzobispo reconoció sin matices la gravedad del problema.

“Hay un grave problema en nuestro estado, eso no se puede ocultar”, afirmó, al recordar su cercanía con comunidades directamente afectadas por masacres y hechos violentos pasados en el estado.

Describió el dolor palpable de la gente y señaló que muchos de estos crímenes evidencian la disputa entre grupos criminales por el control del territorio. lo más grave dijo; “Parecería que nuestras autoridades se ven rebasadas por toda esta situación”, admitió.

No obstante, insistió en que la responsabilidad es compartida. “Todos tenemos parte: los gobiernos, la Iglesia, los empresarios, los medios de comunicación”, expresó.

En ese sentido, hizo un llamado a la coordinación real entre sectores. “No solo necesitamos trabajar juntos, sino aprender a trabajar juntos”, advirtió, al señalar que muchas veces los esfuerzos se dispersan y pierden eficacia.

Una de las reflexiones más sensibles de la entrevista surgió al hablar del impacto humano de la violencia. Calderón Calderón llamó a no reducir la tragedia a estadísticas.

“Un solo asesinato violento toca alrededor de 250 personas”, explicó, al enumerar el círculo de familiares, amigos y comunidades marcadas por cada muerte. “No es neutral el dolor y el sufrimiento que va dejando esta ola profunda de violencia”, añadió.

Cómo creer en la iglesia católica, cuando hoy su credibilidad como institución está en cuestión por diferentes casos de abusos sexuales.

Sobre los abusos sexuales dentro de la Iglesia, el arzobispo habló con franqueza sobre una herida que, dijo, ha golpeado profundamente la credibilidad del mensaje eclesial. “Eso ha sido profundamente doloroso para todos”, reconoció, y añadió que es un tema que debe encararse sin evasiones.

“No me da miedo hablarlo, porque se tiene que encarar el asunto para poder sanar”, afirmó.

Señaló que los jóvenes hoy exigen coherencia y testimonio más que discursos. “No siempre hemos dado el mejor testimonio de lo que creemos y de lo que anunciamos, y eso a los jóvenes les revienta”, admitió.

Destacó que, a partir del magisterio del Papa Francisco, la postura es clara: “Cero tolerancia. No debió, no debe y no deberá”.

Sin embargo, advirtió que el abuso de menores no es un problema exclusivo de la Iglesia. “Esto es un mal en la sociedad que tiene que ser afrontado no solamente en la Iglesia, sino en la sociedad”, señaló, al apuntar que estos hechos ocurren con frecuencia en entornos familiares.

Informó que la Arquidiócesis de León cuenta con una comisión de protección a menores y adultos vulnerables para atender denuncias y trabajar en la prevención.

Finalmente, Monseñor Calderón Calderón sostuvo que reconocer los errores no equivale a negar la misión de la Iglesia.

“Si los hay, hay que afrontarlos”, afirmó, al asegurar que la confianza se construye desde la verdad, la denuncia y el acompañamiento. “Eso es lo que nos permite sanar”, concluyó.

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