León.- Desde hace 35 años, Marcos Delgado vive dándole filo a las tijeras, cuchillos, navajas y más; él es “el afiladoooor”.
Marcos es bien conocido por la gente de barrios y colonias como San Miguel, Santa Clara, Las Margaritas y más, donde a diario anda en su bici ofreciendo sus servicios de un oficio que ya poco se ve en León.
Originario de Mexicali, Marcos llegó a León hace 38 años con sus padres, y cuando tenía 11 años sus tíos le enseñaron el oficio de afilador. “Mi abuela enfermó y mis papás se vinieron, yo no me quise quedar allá porque para dejar a mis padres... uh, no, yo jamás los dejaría”, platicó.
A diario, montado en su bici, recorre las calles; saca una vieja armónica y la toca para que sus clientes sepan que anda por la zona.
Una vez que lo contratan, saca un banquito de madera en el que adaptó un esmeril y se sienta para sacarle filo a las herramientas que le pidan.
Marcos platicó que lo que más le gusta de su trabajo es que ha conocido mucha gente y le han dado la confianza de trabajar, con lo que a diario se gana su dinero para que no le falte alimento en su hogar.
“Me la he llevado bien porque me habla mucha gente, me dan amistad bonita y nunca me ha gustado ser mañoso. Nivelo planchas, máquinas de coser, licuadoras, ollas de peltre, aluminio y le doy filo a los cuchillos, tijeras, navajas de licuadoras, alicatas de pedicura y manicura”, platicó Marcos.
Cuando comenzó a chambear, recordó que cobraba 3 pesos; ahora sus servicios van desde los 20 a los 35 pesos, según el trabajo, y si la gente ya es cliente frecuente les hace descuento.
Marcos platicó que solo sabe de cuatro afiladores más, ya que con el paso del tiempo ha notado que su oficio se ha ido extinguiendo.
Te puede interesar:
/ED
