¿Qué está pasando realmente con el aceite de los puestos en la Feria de León?
Para evitar que el aceite de los huaraches y las gorditas se convierta en un problema, se ha implementado un sistema de economía circular que funciona de la siguiente manera:
Adiós al mito. Los puestos ya no reutilizan el aceite hasta el cansancio. Ahora, recolectores profesionales pasan constantemente por los locales para retirar el producto usado y asegurar que siempre haya aceite fresco en las freidoras.
El “escudo” de confianza. ¿Cómo saber si el puesto es confiable? Busca las placas distintivas de la campaña. Ese sello garantiza que el establecimiento cambia su aceite periódicamente y que cumple con las normas de higiene.
Un segundo aire. En lugar de terminar tapando el drenaje de la ciudad, todo ese aceite recolectado se traslada a centros de procesamiento, donde se transforma en biodiésel, un combustible limpio que puede mover motores.
¿Por qué debería importarte?
Además de cuidar tu digestión, este programa evita que miles de litros de grasa contaminen el agua de León. Así que, la próxima vez que escuches que el aceite de la feria es “eterno”, ya tienes la respuesta: no es eterno, es reciclable.
El dato. Al elegir puestos con el distintivo, no solo aseguras un mejor sabor en tu comida, sino que también apoyas un proyecto que protege el medio ambiente de nuestra ciudad.
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