León.- En un paso decisivo hacia la justicia, una jueza emitió un fallo condenatorio contra Christian Augusto Jafet "N", al declararlo culpable de los delitos de desaparición forzada cometida por particulares (agravada), violación y homicidio calificado en agravio del menor Mateo, de 12 años.
Tras un proceso marcado por pruebas científicas irrefutables, la autoridad judicial determinó la responsabilidad plena del ahora sentenciado en los hechos ocurridos el pasado 4 de febrero.
La exigencia de la pena máxima y reparación integral
Con la culpabilidad ya establecida, la atención legal se centra ahora en la audiencia de individualización de la pena, programada para el próximo 1 de julio.
Cristian Mariano, asesor legal de la familia, informó que la petición formal ante el juzgado es la aplicación de las penas máximas por cada uno de los tres delitos cometidos, lo que sumaría un total de 127 años de prisión.
Más allá de la reclusión, la asesoría jurídica busca una reparación del daño que trascienda lo económico. Se ha solicitado que el sentenciado cubra el costo total de los tratamientos psicológicos para los padres y hermanos de Mateo, al reconocer que el impacto emocional provocado por la pérdida y la naturaleza de los crímenes ha causado un daño irreparable en el núcleo familiar.
"No hay cantidad en dinero ni tiempo en prisión que nos devuelva con vida al niño", enfatizó el abogado Mariano.
El hallazgo: un esfuerzo conjunto entre ciudadanos y "madres buscadoras"
La resolución de este caso no solo destaca por la labor jurídica, sino también por el papel fundamental que desempeñó la sociedad civil organizada. El cuerpo de Mateo fue localizado gracias a la intervención de una madre buscadora, quien notificó a la Agencia de Investigación Criminal sobre el hallazgo de un menor en un camino vecinal entre Lagos de Moreno y León. El menor, encontrado a tres kilómetros de la carretera, presentaba vestimentas que coincidían con las de la Alerta Amber.
El equipo legal de la familia subrayó que este desenlace fue posible gracias a una participación ciudadana excepcional. Durante los días de incertidumbre, la comunidad se volcó a las calles no solo para difundir la ficha de búsqueda de Mateo, sino también para brindar apoyo humanitario a la familia, entregando víveres y agua a quienes no cesaron en las labores de rastreo. Esta solidaridad ciudadana, sumada a la labor de las buscadoras, fue el motor que mantuvo el caso bajo el foco público hasta lograr el hallazgo y la posterior detención del responsable.
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