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La justificación que dan para esta práctica es la Ley de Wolff, formulada por el anatomista y cirujano alemán Julius Wolff en el siglo XIX. Según esta ley, los huesos están en constante remodelación, y aplicar fuerza mecánica o estrés físico a los huesos puede aumentar la tasa de remodelación y, en teoría, resultar en huesos más fuertes y gruesos. Sin embargo, la aplicación de fuerza excesiva a los huesos faciales puede causar fracturas graves y daños irreversibles. Además, la Ley de Wolff es una simplificación excesiva de cómo funcionan los huesos, ya que otros factores, como la nutrición y las hormonas, también influyen en la densidad y la fuerza ósea.“Además, la cara no es sólo huesos. Incluye diversos tejidos blandos, tejidos conjuntivos y globos oculares que podrían sufrir daños irreparables. Golpearse la cara con un objeto contundente también podría provocar hemorragias y lesiones con alto riesgo de infectarse“, escribe el periodista y médico Bruce Y. Lee en Forbes, alertando sobre el fenómeno viral.Actualmente, los videos que promueven el “bone smashing”,cuentan con millones de vistas. Tan solo un clip de 22 segundos que lo recomienda para “marcar la curva de ogee” en hombres suma un total de 4.1 millones de vistas y miles de comentarios. /LT
