Celaya.- La espera terminó por convertirse en molestia. Entre chiflidos, abucheos y algunos lugares que comenzaron a quedar vacíos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llegó al CBTis 198 de Celaya, una hora y 15 minutos después de la hora programada para encabezar la entrega de becas Benito Juárez a estudiantes de educación media superior.
La cita estaba prevista para las 3:30 de la tarde, pero los asistentes, principalmente alumnos beneficiarios y sus padres de familia, habían sido convocados desde el mediodía. Así que para cuando se acercaba la hora del evento, el cansancio y la incertidumbre ya se habían convertido en enfado. Al conocer que la mandataria venía retrasada, los reclamos comenzaron a escucharse entre el público y algunos optaron por retirarse.
Mientras tanto, para hacer menos pesada la espera, estudiantes del CBTis 198 participaron en el programa artístico preparado para la visita, con presentaciones de los grupos culturales del plantel. Cuando terminaron los números programados, la espera continuó, pero esta vez con un karaoke improvisado en el que varios alumnos se animaron a tomar el micrófono y participar, arrancando aplausos y convirtiendo por momentos la incertidumbre en un ambiente de convivencia.
La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo llegó alrededor de las tres de la tarde y permaneció en el lugar esperando junto a algunos estudiantes que participarían en las actividades culturales y artísticas preparadas para recibir a la presidenta.
Finalmente, a las 4:45 de la tarde apareció Sheinbaum Pardo. Apenas tomó la palabra, ofreció disculpas por la tardanza y explicó que venía de una gira de trabajo en la que supervisó las obras del tren de pasajeros entre el Estado de México y Querétaro. Sin embargo, la explicación no fue suficiente para calmar los ánimos y su llegada estuvo acompañada de abucheos.

"Primero quiero pedirles una disculpa porque nos tardamos un poquito en llegar. Les voy a decir por qué: estamos construyendo un tren, ¿ya sabían? Ese tren va a ir Ciudad de México-Querétaro. Llegamos un poco tarde porque hicimos una supervisión de ese tramo de tren del Estado de México a Querétaro, ya va bastante avanzado. Y después de Querétaro va a llegar aquí a Celaya", explicó la mandataria.
Al terminar su mensaje, la presidenta cambió el ambiente. Recordó que fue precisamente en Guanajuato donde se popularizó el gesto del “six-seven”, durante un encuentro anterior con la gobernadora Libia Dennise, cuando un joven se los enseñó y ambas tuvieron que preguntar de qué se trataba.
"Por cierto, ya ven que se hizo famoso el 'sixseven'. ¿Saben dónde se hizo famoso el 'sixseven'? Aquí en Guanajuato. Con Livia, que estábamos sentadas igual que hoy en un evento. Y alguien del público, un joven, una joven nos dijo: 'sixseven, sixseven'. Y Livia me dijo: "¿Qué es eso?". Y yo dije: "No sé qué es eso". Y preguntamos: "¿Qué es?". Pues es esto, 'sixseven'".
Después invitó a los presentes y a la propia gobernadora a repetir el gesto. Esta vez llegaron las risas y los aplausos, en un momento más relajado después de una recepción bastante menos cordial.
Así terminó la visita presidencial a Celaya: con anuncios educativos, una promesa para el plantel y un gesto que arrancó aplausos, pero también con una recepción que dejó claro que ni los estudiantes ni sus familias estuvieron dispuestos a disimular su molestia por las largas horas de espera.
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HP