Guanajuato.- El Obispo emérito de Saltillo, Raúl Verá López, manifestó su solidaridad con los habitantes de Acámbaro y las agrupaciones civiles que se oponen al proyecto del Acueducto Solís-León al que calificó como “un nuevo intento de despojo”.
En un comunicado difundido este lunes con el logotipo de la Diócesis de Saltillo, el religioso que presume en el arranque del escrito su oriundez de Acámbaro, hizo referencia al fracaso del proyecto El Zapotilllo y aseguró que el nuevo acueducto entraña el peligro del desvío de 120 millones de metros cúbicos de agua al año que pondrían en riesgo el caudal que alimenta al Lago de Chapala.
“Una vez más, las y los campesinos son los últimos en enterarse y los primeros en ser sacrificados. Son el hilo más delgado de la voracidad político-empresarial que se apropia de los recursos de las comunidades mientras las decisiones se toman desde la cúpula del poder”, sostuvo Vera López.
Aseguró que detrás del acueducto existe una alianza entre el poder político y económico, que ha hecho de la naturaleza un instrumento de lucro. Calificó el proyecto como una expresión local del modelo neoliberal, que somete la vida a los intereses privados.
“Cuando se trata al agua como mercancía y no como derecho, se comete una injusticia, un crimen ecológico y un pecado contra la vida”.
Pide a las autoridades detener las obras e instalar mesas de trabajo con participación ciudadana efectiva, donde las decisiones se tomen de manera democrática y con respeto a los derechos de las personas y de la naturaleza.
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