Comonfort.- En el municipio de Comonfort, en los límites con Juventino Rosas, cientos de personas recibieron los cuerpos de los jornaleros que murieron en un accidente carretero en el municipio de Salamanca.
La mañana de este viernes, en las comunidades de Pocitos y San Antonio de Corrales, llegaron las carrozas con los cuerpos, mientras los pobladores los recibían con globos blancos y la detonación de cuetes, entre los que se perdían los sonidos del llanto de las familias.
Son diez los cuerpos de los jornaleros que perdieron la vida en el accidente ocurrido la madrugada del jueves en la carretera Salamanca–León.Vecinos, familiares y amigos acompañaron la llegada de los féretros en una muestra de respeto y despedida para quienes diariamente salían a trabajar al campo para sostener a sus familias. Ambas comunidades, separadas solo por unos kilómetros, se encuentran hoy unidas por el duelo compartido.
Los trabajadores se dirigían a laborar en la pisca de cebolla y ajo en Pénjamo, aunque también solían ser contratados en campos agrícolas de Michoacán y Zacatecas, actividad que durante años los llevó a recorrer rutas laborales para llevar sustento a casa.
Dos menores de edad, uno de 14 años y otro de 16, Andrés Gael y José Miguel respectivamente, se encuentran entre las víctimas.Hay hijos, hermanos y padres de una misma familia. De la comunidad de Pocitos son José Andrés Lera Arellano, 38 años; Efrén Lera Arellano, 42 años; Andrés Gael, de 14 años, quien no acudió a la escuela ese día y era hijo de José Andrés; Eliseo Colorado Vázquez, cuya edad no está confirmada; y Juan Arellano Martínez.



Entre las víctimas de la comunidad de San Antonio de los Corrales están Luis Gabino Rodríguez, de solo 18 años; José Miguel, de 16 años, primo de Luis; Rubén Vázquez Sosa, de 40 años; Martín Pantoja, aproximadamente 55 años (edad por confirmar); y Pedro Nicolás Vázquez Espinosa, de 27 años.
De acuerdo con el reporte de la Secretaría de Salud, son dos hombres de 31 y 35 años los lesionados en el accidente y permanecen en estado crítico.
Uno de ellos está en terapia intensiva, bajo monitoreo permanente, mientras que ambos reciben atención especializada y vigilancia continua en el Hospital General de Irapuato.El personal médico activó los protocolos de emergencia desde su ingreso y mantiene comunicación con familiares y autoridades.
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