Guanajuato.- En la zona Laja-Bajío de Guanajuato, los recientes hallazgos en pozos han encendido alertas sobre un presunto nuevo modus operandi del crimen organizado para la desaparición y ocultamiento de restos humanos, lo que ha complicado de manera significativa las labores de búsqueda en campo.
De acuerdo con lo expuesto por autoridades estatales, en varios de estos puntos se han detectado acciones deliberadas para entorpecer las investigaciones, como el vertido de cemento en el interior de los pozos, lo que impide el acceso y recuperación de indicios, además de obligar al uso de maquinaria pesada para intervenir.
El secretario de Gobierno de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona, señaló que este tipo de prácticas forma parte de un esquema que ha dificultado las labores de localización.
“Estos espacios, que digamos es un nuevo modus operandi, porque nos dificulta; en ocasiones son pozos con más de 200 m de profundidad, donde tenemos incluso ya equipamiento específico, cámaras especiales para poder detectar, donde hemos visto incluso cómo vierten el cemento en los pozos para dificultar el rescate de los cuerpos y donde, pues, necesitamos intervenir incluso con maquinaria pesada”.
El funcionario detalló que los operativos de búsqueda se realizan diariamente en coordinación con colectivos de madres buscadoras, con hasta tres intervenciones simultáneas en distintos puntos del estado, particularmente en municipios de la región como Cortazar y Juventino Rosas.
Finalmente, indicó que una vez concluidas las búsquedas, los pozos son clausurados y sellados para evitar su reutilización.
“Una vez que se hacen las intervenciones, como fue este último caso en Villagrán, se clausuran estos pozos… los estamos sellando para que no puedan ser utilizados nuevamente por la delincuencia organizada, porque los clausuramos y luego los volvían a utilizar”.
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