Guanajuato.— El incremento del reclutamiento forzado de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Guanajuato se ha convertido en una de las expresiones más crudas de la violencia en el estado, señaló Bibiana Mendoza, madre buscadora y vocera del colectivo Hasta Encontrarte, durante una entrevista para Noticieros En Línea.

De acuerdo con Mendoza, el reclutamiento no siempre ocurre como se suele imaginar —a través de falsas ofertas de empleo en redes sociales—, sino que se da de manera directa y violenta en espacios cotidianos.

“Nos horroriza el aumento del reclutamiento forzado y que no se da como la gente se lo imagina”, señaló.

La buscadora relató casos documentados por el colectivo, como el de tres hermanos de 11, 14 y 17 años que jugaban futbol en la calle cuando el mayor fue privado de la libertad.

“Al de 17 años se lo llevaron de la banqueta. Después fue localizado en una fosa clandestina”, contó.

También narró situaciones en las que personas son obligadas a trabajar para grupos delictivos tras ser levantadas, bajo amenazas contra sus familias.

“Los obligan con amenazas de que van a asesinar a su familia, de que ya saben dónde viven. Ya no pueden salir de ese círculo”, explicó.

Mendoza advirtió que muchas de estas víctimas, una vez asesinadas, son estigmatizadas.

“La gente lo recuerda como delincuente y nadie voltea a ver que antes fue una víctima de privación ilegal de la libertad”, dijo, subrayando la falta de reconocimiento del reclutamiento forzado como un delito grave y sistemático.

Un contexto de riesgo para quienes buscan

El señalamiento ocurre en un contexto de alta violencia contra las propias buscadoras. Bibiana Mendoza recordó que Guanajuato ocupa el primer lugar nacional en mujeres buscadoras asesinadas y desaparecidas, y que las amenazas contra los colectivos no han cesado.

“Iniciamos el año con miedo, pero también sacando fuerza de donde podemos, porque la búsqueda tiene que continuar”, afirmó.

En 2024, el colectivo Hasta Encontrarte cerró el año con más de 200 personas localizadas sin vida y tres con vida. En lo que va de 2025, continúan los hallazgos de fosas clandestinas, así como la localización de algunas personas con vida, principalmente gracias a denuncias de comunidades rurales que desconfían de las autoridades.

“La sociedad sigue buscando más a los colectivos que a las autoridades”, señaló Mendoza, quien aun así insistió en la importancia de presentar denuncias formales para que exista un registro oficial de las desapariciones.

Así mismo, la madre buscadora también criticó la falta de comunicación con autoridades federales y las decisiones tomadas sin consultar a los colectivos.

“Nos preocupa que se sigan tomando decisiones sin dialogar con nosotras, que somos las que conocemos la realidad porque la caminamos todos los días”, dijo, en referencia a las reformas a la Ley de Personas Desaparecidas y a la propuesta de que la Guardia Nacional brinde protección a las buscadoras.

Además, denunció que no se atienden las causas estructurales que incrementan la vulnerabilidad de niñas, niños y jóvenes, como el consumo de sustancias ilícitas en contextos de pobreza.

“Se culpa a las madres, pero no al Estado, que permite la venta y distribución de droga en las calles y en las escuelas”, expresó.

Finalmente, Mendoza llamó a reconocer y visibilizar delitos como el reclutamiento forzado y la trata de mujeres con fines de explotación sexual para poder generar políticas públicas que los erradiquen.

“Los desaparecidos nos faltan a todos", expresó.

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