Salamanca.- El luto en el campo de fútbol, los testimonios, las veladoras y las huellas de la masacre que dejó 11 muertos y 12 heridos al final de un partido entre el Biodent y Marañón han conmocionado al estado de Guanajuato.

Con la puerta principal cerrada, en el campo se observan botellas, cajas y bolsas regadas sobre el pasto; veladoras junto a huellas de sangre acumulada señalan el lugar donde quedaron algunos de los 11 cuerpos alcanzados por las ráfagas de bala.

El escenario del campo de fútbol, ubicado a las afueras de la comunidad Loma de Flores, en el municipio de Salamanca, Guanajuato, es desolador.

Al menos cinco vehículos —cuatro automóviles y una motocicleta— fueron abandonados en el lugar, luego de que sus dueños huyeron tras los disparos.

La buscadora y líder del colectivo Una luz en tu camino, Norma Patricia Barrón, narró que entre los fallecidos había cinco o seis empleados de una empresa de seguridad que vigilaba que en los partidos no ingresaran personas armadas; sin embargo, esta vez los agresores llegaron con armas largas y los rafaguearon.

“Este era el tercer partido con seguridad; cuidaban enfrente que no entraran con armas, pero desafortunadamente fueron cuatro camionetas armadas y traían armas r15 y ahí comenzaron a disparar. Ellos no tenían armas”, detalló.

Veladoras, sangre y silencio: el campo de fútbol que quedó marcado por una masacre en Salamanca
Veladoras, sangre y silencio: el campo de fútbol que quedó marcado por una masacre en Salamanca | Masacre en un campo de fútbol de Salamanca dejó 11 muertos. Veladoras, huellas de sangre y testimonios revelan el luto tras el ataque armado. | Noticieros en Línea

El equipo Biodent es originario de Loma de Flores, mientras que Marañón pertenece a una comunidad cercana del municipio de Irapuato.

Con el paso de las horas, familiares de las víctimas regresaron al lugar para buscar pertenencias que quedaron tiradas tras el caos.

Un menor de un año y seis meses libró las balas gracias a que una persona que falleció lo protegió.

“El impacto iba directo a él; desafortunadamente pasó una víctima y lo pudo resguardar, pero él sí perdió la vida. Su mamá sí fue herida de un brazo”, explicó Norma Patricia.

En una construcción que funcionaba como tiendita, donde se vendían bebidas, quedaron cartones de cerveza y hieleras rodeando una gran mancha de sangre extendida.

Las veladoras colocadas en distintos puntos evocan las oraciones de los familiares que esperan justicia y paz.

“Salieron corriendo, mi hijo era parte de un equipo y dejó la moto. Ojalá que hagan su trabajo y que ya acaben con toda esta violencia”, dijo otro ciudadano que acudió por la motocicleta de su hijo, la cual permanecía en la zona.

En el lugar ya no hay vigilancia; únicamente permanecen las cintas amarillas de precaución, rotas en algunos tramos.

Algunos vecinos narran que los disparos se prolongaron entre 15 y 20 minutos y, de manera extraoficial, se habla de más de 100 casquillos percutidos.

Hasta el momento, no hay información oficial sobre la identidad de las víctimas ni sobre el estado de salud de los heridos.

Te puede interesar:

/ED