Guanajuato.- La generación de niños nacidos después del año 2000 ya puede ser considerada como la de los “huérfanos digitales”, pues tienen a sus papás presentes, pero no disponibles porque viven detrás de las pantallas.

La especialista Mercedes Llamas Palomar detalló, en el foro organizado por el Congreso local en León, el panorama adverso ante una eventual regulación del uso de teléfonos celulares por niños, niñas y adolescentes en escuelas, debido a la adicción que este fenómeno representa, además de la fascinación por la inmediatez y la baja tolerancia a la frustración y al esfuerzo.

Llamas Palomar señaló que actualmente este sector de la población tiene sus habilidades sociales fuertemente mermadas, ya que los niños de hoy cuentan con 48 horas menos de juego libre al mes en comparación con las que tenían los adultos actuales durante su niñez.

La especialista, quien cuenta con un Centro Especializado en dependencia a tecnología, ansiedad y depresión, aseguró que los periodos de atención de adultos y niños son realmente ínfimos y que, en el caso de estos últimos, pueden llegar a hacer cualquier cosa ante el riesgo de no tener un dispositivo en algún momento de su vida.

“Tenemos niños que tienen cerebros adictos, por la dopamina que ustedes ya mencionaron, cerebros adictos a la tecnología y, aparte, una corteza prefrontal que no está funcionando. Esto se está reflejando en niños, niñas y adolescentes que no pueden poner atención. Sé que muchos niños me están escuchando y sé que ustedes lo han estado viviendo en las aulas. El período de atención de un adulto actualmente, por la exposición a pantallas, está entre 6 y 8 segundos; el de los niños, niñas y adolescentes está por debajo de este tiempo. Es decir, un niño no se puede concentrar más de 6 segundos con un período tensional fuerte. Y entonces encontramos niños que no pueden resolver conflictos. Les quitan el celular, ¿qué hacen? Agarran una pistola y matan”.

Expuso que en México, en promedio, los niños de entre 6 y 12 años pasan de 3 a 4 horas frente a pantallas, mientras que los adolescentes pueden llegar hasta 7 horas.

También habló del error de diagnóstico en el que suelen incurrir los adultos cuando intentan abordar la adicción a los videojuegos con lógicas de hace 20 o 30 años, cuando actualmente estos proporcionan acceso a pornografía, chats con personas en cualquier parte del mundo o contenido sumamente violento.

“Tenemos adultos que somos los que estamos creando las leyes pensando adultocentristamente y pensando en los juegos que nosotros jugamos. Les invito a que vean Roblox, GTA, Grand Theft Auto. Son juegos sumamente violentos en los que existe pornografía explícita, en donde un juego es la cifra de Epstein. El video se trata de entrar a la isla y evitar ser violado. ¿Qué podemos tener? Niños, niñas y adolescentes que están jugando ese juego y el cerebro no lo registra como juego, sino como una violación”.

La especialista dijo que el uso temprano de dispositivos móviles también tiene efectos físicos, como pubertad precoz —con niñas que presentan su primera regla a los 5 años—, niños con dolor muscular, mayor riesgo de obesidad y propensión a la miopía.

“¿Qué estamos haciendo? Niños inmediatos. El mundo puede estar hecho para la inmediatez, pero lo más importante de la vida no está hecho para la inmediatez. ¿A qué me refiero? A una relación amorosa, a una relación de amistad, al éxito profesional. Requieren tolerancia a la frustración, esfuerzo y voluntad, y las pantallas están acostumbrando a los niños, niñas y adolescentes a lo contrario”.

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