Guanajuato.- Lo que se anunció como una presentación editorial de un libro terminó siendo una declaración de guerra política y un destape entre líneas de sus aspiraciones a la gubernatura. Alejandro Navarro no solo presentó el libro “Sin Miedo y Sin Permiso”, una obra que expone sus experiencias gobernando la capital durante los seis años de su administración, marcados por decisiones críticas y controversias mediáticas; sino que también marcó su hoja de ruta para recuperar el protagonismo en Guanajuato. Tras un periodo de aparente calma, el exalcalde capitalino dejó claro que su capital político sigue intacto y que su mirada está puesta en el horizonte de la gubernatura.
Navarro se presentó con una narrativa de madurez, pero conservando la combatividad que lo caracteriza. Al ser cuestionado sobre su posición frente a las estructuras internas y su disposición para las boletas de 2027 y 2030, su respuesta fue el mensaje de quien sabe esperar su momento.
“Como soldado de Acción Nacional, estoy firme y estoy puesto. Lo que mi partido decida será lo que tengamos que asumir y hacer”.

El dedo en la llaga de la “4T”
Con el estilo directo que plasma en su obra, Navarro no desaprovechó la oportunidad para sacudir a sus adversarios de Morena. El exalcalde puso el dedo en la llaga al denunciar la supuesta superioridad moral de un partido que, según sus palabras, está cimentado en las mismas prácticas que dice combatir. Acusó directamente a legisladores de Morena de usar recursos públicos para atacarlo y exhibió lo que llamó el nepotismo sistemático de la cuarta transformación.
“Ellos dicen ‘no al nepotismo’... bueno, yo digo: el hermano de una diputada es senador; la esposa del diputado es senadora”, disparó Navarro, advirtiendo además sobre el peligro de que políticos “entrenados” en estados con altos índices de criminalidad pretendan exportar la “narcopolítica” a Guanajuato.
Una historia que apenas comienza
Identificado plenamente con el “Nuevo PAN”, un ala que describe como más ciudadana, abierta y alejada de las viejas cuotas de poder, Navarro se desmarcó de cualquier aspiración administrativa o de escritorio. Su mensaje final fue una advertencia para amigos y enemigos por igual: el “Ave Fénix” de la capital no busca un refugio burocrático, sino el contacto con el barrio y el voto popular.
/ED“Yo me veo trabajando en un tema de elección popular. A mí me gusta estar con la gente”, afirmó, cerrando con una sentencia que redefine el tablero político estatal: “Esta historia apenas comienza y vamos a seguir adelante”.

