León.- Detrás de los sombreros artesanales y llaveros oficiales que representarán a México durante la Copa Mundial FIFA 2026 hubo meses de incertidumbre, auditorías, procesos creativos intensivos y retos técnicos que pusieron a prueba a empresas guanajuatenses.

Así lo compartieron en entrevista para 'En Línea 5' Edith Vázquez, directora de Moda de COFOCE; Guillermo Yépez, representante de productores de sombreros de San Francisco del Rincón; y Juan Correa, representante de la empresa HH Finos de León, quienes narraron el largo camino para convertirse en proveedores oficiales del Mundial.

“Fue un proceso largo de más de un año y medio. Hubo momentos en los que decíamos: ‘¿seguimos o no seguimos?’, pero siempre tuvimos la ilusión de que nuestro producto fuera oficial”, reconoció Guillermo Yépez.

Competencia internacional y filtros estrictos

Edit Vázquez explicó que COFOCE detectó la oportunidad comercial y comenzó a vincular empresas locales con los representantes de la marca licenciataria de FIFA.

Sin embargo, el camino no fue sencillo. Más de 20 propuestas iniciales fueron presentadas y solamente seis empresas llegaron a entrevistas presenciales en Ciudad de México. Al final, únicamente dos proveedores guanajuatenses lograron concretar el negocio.

“Requirió mucha preparación, auditorías y capacidad de adaptación de parte de las empresas”, explicó la directora de Moda de COFOCE.

Además del diseño y calidad de los productos, las compañías tuvieron que demostrar capacidad de producción, cumplimiento técnico, presentación comercial y flexibilidad para ajustarse a las exigencias del cliente internacional.

De 82 diseños… solo siete sobrevivieron

Uno de los procesos más complejos fue el desarrollo de los llaveros oficiales elaborados por HH Finos de León.

Juan Correa relató que el cliente únicamente les pidió crear propuestas relacionadas con fútbol y elementos típicos de México, por lo que su equipo comenzó una intensa lluvia de ideas.

En apenas tres semanas desarrollaron 82 diseños distintos.

“Fue tiempo récord. Hubo llamadas casi diarias con el cliente revisando propuestas”, recordó.

Sin embargo, conforme avanzó el proceso, los diseños comenzaron a descartarse. De las 82 ideas originales pasaron a 54 y finalmente solo siete fueron aprobadas para producción.

El principal reto no fue únicamente creativo, sino técnico.

“Había modelos muy bonitos que no pudimos fabricar por combinaciones de colores, resinas o detalles que técnicamente eran muy complicados para nosotros”, explicó Correa.

Ante ello, el equipo tuvo que adaptar diseños, materiales y procesos para evitar perder el proyecto.

Producción artesanal contra el reloj

En el caso de los sombreros artesanales, el desafío estuvo en los tiempos de elaboración y la coordinación de cientos de personas.

Guillermo Yépez detalló que más de 300 amas de casa participan en el bordado manual de los sombreros desde comunidades de los Pueblos del Rincón.

“Todo es completamente a mano. Las señoras trabajan en sus ratos libres después de atender a sus familias”, explicó.

Cada sombrero puede tardar hasta un mes en completarse, ya que el proceso pasa por distintas comunidades y varias personas participan en diferentes etapas del bordado y ensamblaje.

A pesar de ello, la empresa tuvo que acelerar procesos para cumplir con los primeros pedidos oficiales relacionados con el Mundial.

Nervios, barrera del idioma y presión internacional

Los empresarios también recordaron la tensión que vivieron durante las entrevistas finales con representantes internacionales de FIFA.

“Sí fue mucho nervio porque no estamos hablando de un proyecto pequeño”, confesó Juan Correa.

En el caso de los productores de sombreros, Guillermo Yépez reconoció que incluso el idioma representó un reto, por lo que recibieron apoyo de traductores y asesoría de COFOCE y del municipio de San Francisco del Rincón.

Pese a ello, aseguran que el interés de los representantes internacionales por los productos mexicanos les dio confianza durante el proceso.

“Llegaron, vieron los sombreros y se enamoraron de ellos. Incluso uno de los representantes se llevó un sombrero hasta Qatar”, relató Yépez.

Más allá del Mundial

Aunque el Mundial 2026 representa una vitrina internacional para ambas empresas, los entrevistados coincidieron en que el verdadero reto será mantener el crecimiento y abrir nuevas oportunidades comerciales una vez que termine el evento deportivo.

COFOCE aseguró que continuará acompañando a las empresas en procesos de exportación, negociación y vinculación internacional.

“Este proyecto puede abrirles la puerta para otros eventos y otros clientes internacionales”, señaló Edith Vázquez.

Actualmente, los productos oficiales ya se comercializan en tiendas como Palacio de Hierro y a través de las redes sociales de las empresas participantes.

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