Celaya.- Antes de que Claudia Sheinbaum tomara el micrófono, los estudiantes del CBTis 198 ya habían puesto las canciones. Las presentaciones artísticas dieron paso a un karaoke improvisado para sobrellevar una visita presidencial que se retrasó una hora y quince minutos.
El encuentro estaba programado para las 3:30 de la tarde, aunque estudiantes y familiares habían sido convocados desde el mediodía. La presidenta llegó a las 4:45. Durante la espera hubo chiflidos, reclamos y asistentes que prefirieron retirarse; también alumnos que se animaron a cantar y recibieron aplausos.
Al comenzar su intervención, Sheinbaum se disculpó por la demora. Explicó que previamente había supervisado las obras del tren de pasajeros México-Querétaro.

De la espera a los anuncios
Acompañada por la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo y el secretario de Educación, Mario Delgado, la presidenta encabezó la entrega de tarjetas de la Beca Benito Juárez, con apoyos de mil 900 pesos bimestrales para estudiantes de bachillerato.
Después preguntó a las familias si pagaban alguna cuota escolar. Las manos levantadas entre el público dieron pie a otro anuncio: el gobierno federal cubriría esos recursos para eliminar el cobro en el plantel.
“A partir de mañana es gratuita esta escuela”, sostuvo.

También anunció que en 2027 comenzaría la construcción de una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Celaya y prometió un gimnasio al aire libre para el CBTis 198. Entre tarjetas y compromisos de infraestructura, el mensaje presidencial vinculó la educación con las oportunidades para los jóvenes y la disminución de la violencia.
Pide dejar las pantallas y termina con el «six seven»
Hacia el cierre, Sheinbaum cambió los anuncios por una recomendación: dedicar menos tiempo al teléfono celular y recuperar la convivencia.
“Dejen la pantalla un ratito y jueguen con sus compañeros”, pidió. Invitó a leer, hacer ejercicio, pintar y cantar, una actividad que los estudiantes ya habían practicado durante la espera.
Después llegó el giro de la despedida: la propia presidenta invitó a participar en el reto viral «six seven». El encuentro terminó así con una referencia a las mismas redes sociales de las que, minutos antes, había recomendado desconectarse.
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