Chile.- Los incendios forestales que azotan desde el fin de semana al sur de Chile han dejado un saldo de 21 personas fallecidas, más de 800 viviendas destruidas y alrededor de 20 mil damnificados, de acuerdo con el más reciente balance entregado este miércoles por el gobierno chileno.
Las llamas han consumido más de 50 mil hectáreas en las regiones de Biobío y Ñuble, donde los cuerpos de emergencia continúan combatiendo el fuego en condiciones adversas, marcadas por altas temperaturas, vegetación seca y fuertes vientos.
La mayoría de las víctimas mortales se concentra en la región del Biobío, particularmente en las localidades de Lirquén y Penco, donde el número de fallecidos casi se triplicó en comparación con el reporte anterior. En zonas como Punta de Parra, los habitantes han comenzado por su cuenta la reconstrucción de sus viviendas, en medio de reclamos por la lentitud de la respuesta oficial.

El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, informó que miles de efectivos se encuentran desplegados en las zonas afectadas, con apoyo de bomberos, Carabineros y unidades especializadas provenientes incluso de regiones lejanas como Los Lagos y Coquimbo.
Ayer miércoles, el presidente Gabriel Boric realizó su segunda visita a la región del Biobío, donde supervisó la llegada de ayuda humanitaria, como baños químicos y generadores de energía. El mandatario señaló que continúan los trabajos de despeje de calles, retiro de escombros y combate al fuego, subrayando que la zona permanece en estado de emergencia.
Ante la magnitud del desastre, el gobierno chileno decretó estado de excepción constitucional de catástrofe en todas las regiones afectadas, mientras avanzan las labores para controlar los incendios y atender a las comunidades damnificadas.
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