Afganistán.- En pleno 2026, se mantiene un sistema de restricciones cada vez más extremo hacia las mujeres afganas, en el que actualmente han perdido oficialmente todos sus derechos. Al limitar de forma drástica su acceso a la educación, el trabajo, la movilidad y la participación en la vida pública.
Las mujeres afganas no pueden continuar sus estudios más allá de la educación primaria, específicamente después de los 12 años, lo que ha dejado a millones de niñas fuera de la secundaria, bachillerato y la universidad.
Las restricciones también alcanzan el ámbito laboral, ya que se ha documentado la exclusión de mujeres de oficinas, hospitales y dependencias gubernamentales, reduciendo su participación en la vida económica y social del país.
Además, los informes señalan limitaciones severas a la libertad de movimiento: muchas mujeres requieren la compañía y autorización de un hombre para salir de casa y enfrentan prohibiciones para acceder a espacios públicos como parques, gimnasios o centros de belleza.
Uno de los puntos más controversiales señalados por organizaciones de derechos humanos es la restricción a la expresión pública, incluyendo la prohibición de cantar o hablar en ciertos espacios, lo que ha sido denunciado como una forma de censura extrema.
En el ámbito de la salud, la escasez de personal médico femenino ha generado graves consecuencias, ya que en muchos casos las mujeres no pueden ser atendidas por médicos hombres, lo que ha derivado en situaciones de riesgo para su vida.
Asimismo, el cierre de refugios para mujeres y el debilitamiento de mecanismos de protección contra la violencia doméstica han dejado a muchas sin acceso a ayuda institucional.
Por el momento, activistas y organizaciones humanitarias continúan pidiendo mayor atención global y acciones concretas para atender la situación en Afganistán.
/BH
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