Salim sostuvo que el caso venezolano debe analizarse como un ejemplo de demoliciones institucionales progresivas, iniciadas —afirmó— con cambios en las reglas electorales y la captura de organismos autónomos, hasta la subordinación del Poder Judicial y de las Fuerzas Armadas a intereses políticos.
“Hoy en México tenemos la responsabilidad de no repetir esa historia”, señaló el legislador, al comparar ese proceso con decisiones y reformas impulsadas en el país.
Al citar declaraciones de la opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, Salim enumeró una serie de hechos que, dijo, marcaron el rumbo autoritario en Venezuela: violaciones constitucionales, eliminación de jueces independientes, reforma y captura del órgano electoral y persecución de la disidencia política.
“No es la reforma judicial, eh, es la de Venezuela. Seguimos hablando de Venezuela, no se confundan”, enfatizó, al advertir que esos cambios se justificaron inicialmente como ajustes legales, pero derivaron en un sistema cerrado al pluralismo.
Para el diputado panista, el caso venezolano demuestra que los autoritarismos no surgen de manera repentina, sino que se construyen gradualmente mediante reformas que concentran el poder y debilitan los contrapesos democráticos.
Anaya vincula el debate con narcotráfico y presiones externas
En la misma línea crítica, aunque con un enfoque distinto, el coordinador de los senadores del PAN, Ricardo Anaya, rechazó cualquier tipo de intervención extranjera en México, pero acusó que el temor del oficialismo frente a ese escenario está relacionado con la presencia del crimen organizado en el país.
Anaya afirmó que el discurso oficial no está motivado por la defensa del pueblo venezolano, sino por el riesgo de que organizaciones criminales mexicanas, ya catalogadas como grupos narcoterroristas, puedan ser perseguidas con mayor presión internacional.
“Lo que les preocupa es que saben que hay cárteles de la droga en México y que les puedan echar el guante”, sostuvo.
Las declaraciones de Anaya se insertaron en el debate sobre Venezuela y la actuación de Estados Unidos, aunque retomaron los argumentos planteados previamente por Salim respecto al uso del tema venezolano como advertencia sobre los riesgos políticos y de seguridad que, desde la oposición, consideran latentes en México.
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