Celaya.- A cinco años de su llegada como quinto obispo de la Diócesis de Celaya, Víctor Alejandro Aguilar Ledesma afirmó que su ministerio ha estado marcado por retos extraordinarios, desde la pandemia de COVID-19 hasta los problemas de inseguridad que enfrenta la región, además de la reconstrucción del Seminario Diocesano y el fortalecimiento de la vida pastoral.
El prelado recordó que asumió el cargo en uno de los momentos más complejos para la Iglesia católica, cuando las restricciones sanitarias impedían las celebraciones multitudinarias y obligaban a replantear la forma de mantener el contacto con los fieles.
"Fueron tiempos difíciles mi llegada, todavía estando en pandemia... las celebraciones con una participación muy reducida, el miedo al contagio, el tema de no reunirse los fieles. Todo esto implicaba creatividad; necesitábamos dar confianza y, sobre todo, mucha fe para poder volver a vivir la normalidad".
A este escenario se sumó el contexto de violencia que atravesaba Celaya hace cinco años. Aguilar Ledesma señaló que entonces predominaban los homicidios dolosos y los robos en carreteras, mientras que actualmente la problemática se ha desplazado hacia delitos patrimoniales como extorsiones y robos.
"Eran tiempos muy álgidos de homicidios dolosos, situaciones de robos en carreteras, hoy se vive otra situación de robos a casa habitación, de extorsión, de robos a transeúntes. Pero en su momento, era muy difícil el tema de la seguridad en las calles, la seguridad en todas partes. También fue un tema, pues difícil saber convivir en un mundo con distintas realidades".
Sobre la relación con los gobiernos municipales, explicó que durante su episcopado ha trabajado con tres administraciones: la de Elvira Paniagua, la de Javier Mendoza y la actual de Juan Miguel Ramírez Sánchez. Consideró que cada una ha tenido una visión distinta y lamentó la falta de continuidad en las políticas públicas.
"Ha habido de todo, me ha tocado a nivel de político también, me tocó todavía meses de la gestión de Elvira Paniagua, me tocaron los tres años de Javier y ahora ya un año y fracción del nuevo, de Juan Miguel. Pues han sido tres visiones, pues uno como Iglesia tiene que compartir y convivir con cada uno de ellos, su forma de ver el mundo, de ver el municipio, de ver las cosas. Sin embargo, pues la Iglesia es transhistórica, pues vamos, tenemos que trabajar y convivir y colaborar con los gobiernos que estén en turno".
El obispo destacó que otro de los mayores desafíos fue reactivar el Seminario Diocesano, que prácticamente había quedado paralizado por la pandemia. Asimismo, respecto a la vida de fe en la diócesis, aseguró que encontró una comunidad profundamente arraigada en la devoción eucarística y mariana.
Aguilar Ledesma informó que durante estos cinco años ya recorrió todas las parroquias de la diócesis y la mayoría de sus comunidades, además de conocer a sacerdotes, religiosas y movimientos laicales. Indicó que únicamente resta concluir la visita pastoral en los decanatos de la ciudad de Celaya, proceso que prevé finalizar entre septiembre y noviembre, lo que permitirá actualizar el Plan Diocesano de Pastoral con un diagnóstico más cercano de las necesidades y esperanzas de los fieles.
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