Celaya.- Hay mañanas en las que el tráfico fluye y otras en las que el municipio decide ponerse poético y enseñarnos el verdadero significado de la paciencia.
La mañana de este miércoles, el escenario para este ejercicio de meditación al volante fue nada menos que el puente elevado de la avenida Constituyentes, en sentido de oriente a poniente.
El protagonista del día fue un operador ataviado con su respectivo uniforme del Gobierno Municipal, quien al volante de una pesada retroexcavadora consideró que las vías laterales eran demasiado convencionales para su recorrido.
¿Por qué ir por abajo si se puede conquistar la cima? Así, la maquinaria encaró la rampa de subida para tomar la "vía rápida", convirtiendo el tramo elevado en una pausada caravana a vuelta de rueda.
Detrás de la pala mecánica, la escena hablaba por sí sola: una larga fila de automovilistas que miraban con incredulidad cómo el carril principal quedaba reducido al paso cansino de la maquinaria pesada, entre suspiros, miradas al reloj y uno que otro claxon desesperado.
El detalle curioso, por no decir irónico, es que las propias autoridades de Vialidad y fuentes de Tránsito han sido categóricas en el tema: el Reglamento de Tránsito prohíbe de manera estricta la circulación de este tipo de vehículos por puentes elevados o pasos deprimidos, debido precisamente al riesgo de accidentes por la baja velocidad que alcanzan.
Es más, incluso si se pretendiera trasladar una unidad así sobre un remolque o dolly, se requeriría un permiso especial otorgado por la propia corporación. Pero al parecer, cuando el uniforme es de la casa, las normas se vuelven opcionales.
Mientras a cualquier ciudadano común se le aplica el reglamento a rajatabla, los trabajadores municipales regalaron un claro ejemplo de que en Celaya la ley de tránsito se respeta... excepto cuando hay que cortar camino por las alturas.
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HP