Celaya.- Tras cinco años de trabajo al frente de la Diócesis de Celaya, el obispo Víctor Alejandro Aguilar Ledesma dejará esta sede para asumir como obispo de la Diócesis de Querétaro, en una transición que, de acuerdo con el propio prelado, todavía dejará tareas pendientes y proyectos por concluir.
Aguilar Ledesma tomó posesión como obispo de Celaya el 12 de julio de 2021, en la etapa final de la pandemia de COVID-19, cuando las actividades religiosas permanecían afectadas por las restricciones sanitarias. Durante su gestión, uno de los principales retos fue reactivar la vida pastoral y recuperar la participación presencial de los fieles. Recordó que al inicio de su periodo había templos cerrados, actividades suspendidas, catecismo detenido y un seminario afectado por la contingencia sanitaria.
“Yo resumiría así en varios puntos. Primero, pues fue reactivar la vida pastoral de la diócesis después de la pandemia, los templos cerrados, no había actividad, no había catecismo, no teníamos seminario. Pues era así como estar en un momento desolado, ¿no? Llegar como obispo a un lugar donde pues no había nada, nomás buena disposición y pues muchos miedos, nerviosismos por el tema de la salud, por los temas que ustedes recuerdan que así nos tocó iniciar después de la pandemia. Después nos tocó otro momento pues muy bonito, celebrativo, que fue preparar y celebrar el 50 aniversario de la diócesis.”
La construcción de la Nueva Catedral también quedará como una de las principales tareas para quien llegue a la Diócesis de Celaya. El prelado consideró que se trata de una obra construida durante varias administraciones episcopales y confió en que pueda ser concluida por su sucesor. También destacó la creación de dos nuevas parroquias, con lo que la Diócesis de Celaya llegó a 88 parroquias, así como la elevación de dos templos a la categoría de santuarios, y la ordenación de 20 nuevos sacerdotes.
Durante su balance de estos cinco años, el obispo también se refirió a la situación de seguridad que ha acompañado a Celaya y Guanajuato. Señaló que la violencia ha tenido distintos momentos y modalidades, pero que persisten delitos como la extorsión y los robos.
“No se trata de una paz así, la paz la necesita el pueblo siempre. Un obispo está un tiempo y se va, un político está un tiempo y se va. Se necesita que la paz sea estable para la ciudadanía, independientemente del que esté al cargo al frente de ser obispo, sea un presidente, un alcalde, un gobernador. Que no nomás cuando yo estuve así, cuando él estaba ya no. No, pues que la paz no es para ellos, la paz es para el pueblo, para la ciudadanía. Y eso es lo importante, tener una paz estable y duradera. ¿Qué es lo que yo sugeriría? Pues que se haga un trabajo más estable y duradero, no que se hagan trabajos por trienios o sexenios o por meses, ¿verdad?”.
Aunque ya fue designado para Querétaro, Aguilar Ledesma permanecerá aproximadamente mes y medio más en la Diócesis de Celaya, periodo que dedicará principalmente a preparar la entrega-recepción administrativa, económica y pastoral.
Explicó que continuará atendiendo algunas celebraciones que ya estaban programadas, pero tendrá limitaciones jurídicas propias del proceso de transición. Los párrocos permanecerán en sus cargos hasta la llegada del nuevo obispo.
Mientras tanto, tampoco se conoce quién será designado como nuevo obispo de Celaya ni cuándo ocurrirá el nombramiento. Aguilar Ledesma dijo que una de sus peticiones al nuncio será que el proceso no se prolongue, para evitar que la sede permanezca vacante durante demasiado tiempo.
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