LEÓN.- Triunfo que sabe a algo más que tres puntos. Sabe a confianza, a vida, a felicidad y a unos aplausos que por fin llegaron de su gente, esa que al medio tiempo los abucheó para sacudirlos.
Golazo de Juanpi de otro partido y un penal concretado de Cambindo, coronaron una voltereta merecida para el que mejor jugó, el que más llegó y nunca desesperó ante un Necaxa que había hecho daño cuando ni cerca había estado.
Con el patrón Jesús Martínez Patiño en el palco, La Fiera trazó esta noche el camino sobre el que debe caminar si quiere liguilla.

SIN PUNTERÍA
La primera parte pudo tener gol de vestidor, pero Vallejo no atinó al arco cuando había enganchado bien hacia adentro. Luego Cambi tuvo una dentro del área, pero un defensor con la mano le tapó, no fue penal porque el árbitro consideró que estaba tirado y de espaldas a la jugada.
La mejor jugada de la localía la recuperó un Echeverría convertido en un perro de caza, Arcila se la dejó a Vallejo y el argentino continuó con su mala definición de cara al arco.
Necaxa solo avisó con tiros lejanos a las manos de García, hasta que en un centro larguísimo Oliveros remató de cabeza entre Barreiro y Vegas para el 0-1.
El reclamo entre Arcila y Moreno en la última antes del descanso, fue el reflejo de la impotencia verdiblanca.

QUÉ BELLO GOL DE JUANPI
Doce minutos después del comienzo del complemento, Ambriz movió sus piezas y le dieron resultado. Cuando Usain parecía lo sacaba todo, una chilena o media chilena para los exigentes, lo techó lenta y agónicamente para el 1-1. Bella estampa y un perdón del ex diablo a la afición por la irregular temporada.
El juego se volcó vibrante al final, con un León respetando su dibujo táctico de 4-2-3-1 que le dio la pelota y las llegadas necesarias para obligar al rayo a defender y tirar dos líneas de 4 en su terreno.
No obstante, cuando Barreiro estrelló ese zapatazo al travesaño, parecía que la visita se saldría con la suya, hasta que el silbante y el VAR marcaron un penal para Echeverría, quizás, el mejor de la cancha.

Cambi tomó la pelota y engañó a su ex para el 2-1 que mandó a a casa feliz a un repleto estadio León que supo reconocer el esfuerzo. Es por ahí, mejorando la finalización de jugadas, pero es por ahí.
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