Ante este escenario, hicieron un llamado para que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realice una revisión estricta del Zoológico de León, al denunciar que las malas condiciones y el estado de los animales no son recientes.
La presidenta de la Unión de Rescatistas Independientes (URI), Elizabeth Chacón, señaló que:
“Si ya la Profepa intervino es porque claramente algo no está bien dentro del zoológico o algo detectaron. Esto viene pasando desde muchísimo tiempo atrás; cuando yo fui consejera ciudadana lo reporté en su momento”, aseguró la activista.

Por su parte, Enrique Salcedo, activista social, afirmó que la clausura del zoológico es un “hecho sin precedentes que debe asumirse con responsabilidad pública”.
“Este cierre deja en evidencia deficiencias acumuladas en la planeación, mantenimiento y supervisión, que no surgieron de manera repentina, sino a lo largo del tiempo”, indicó.
Agregó que “la designación de una dirección con trayectoria principalmente en el ámbito deportivo, y no en conservación o bienestar animal, plantea dudas razonables sobre los criterios utilizados para ocupar un cargo que requiere conocimientos especializados”.
Asimismo, señaló que el zoológico, al ser un “espacio emblemático de León, con impacto social, educativo y turístico, no debería verse obligado a suspender actividades de manera total por condiciones que debieron atenderse de forma preventiva y técnica”.
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