El afectado narró que el 28 de septiembre por la noche, en la colonia Diez de Mayo, llegó a una tienda a comprar algo y se sentó afuera, cuando llegaron cinco policías y comenzaron a revisar a unas personas que estaban en unas máquinas llamadas “casinitos”.
Al verlo ahí cerca, los policías también optaron por revisarlo, y él preguntó el motivo, lo que disgustó a los elementos.




El afectado comenzó a grabar para tener evidencia, pero un policía le quitó su teléfono y le borró el video.
Juan afirmó que lo subieron a jalones a la patrulla y, al tratar de pedir auxilio y gritarles a los vecinos para que lo ayudaran, los policías se lo llevaron a una calle oscura donde lo golpearon al grado de complicarle la respiración.
Cuando pudo respirar, preguntó por la bicicleta que llevaba, pues es su herramienta de trabajo, y solo se burlaron.
Después le dijeron que lo iban a dejar en CEPOL y que dijera que lo habían golpeado por participar en una riña.
“Se metieron a una calle oscura y un oficial me asfixió, haciéndome una llave al cuello para callarme y así quedarme sin energías, casi me desmayaba. Ya cuando pude hablar, volví a preguntar por mi bici y me dijeron con burlas que ya peló. Aparte, me dijeron que ya íbamos a llegar a Cepol y que tenía que decir que me peleé y estaba alterando el orden. Dijeron: ‘O si no, te vamos a sembrar drogas, al cabo ahí tenemos de todo’”, afirmó.
Juan pudo salir con una multa de 500 pesos y, por miedo, dijo lo que los oficiales lo obligaron a declarar. Además, no pudo ver el número de unidad, pero tiene la hora y fecha en que lo detuvieron, así como la ruta que siguieron.
Por los golpes y el miedo, el afectado dijo que está en tratamiento psicológico y psiquiátrico. Al momento, no ha presentado una denuncia formal; sin embargo, ha enviado múltiples mensajes a la página de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez sin obtener respuesta.
Se canalizó el reporte a la Secretaría de Seguridad Pública de León y se recomendó presentar una denuncia ante Honor y Justicia, así como en la Fiscalía.
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