Celaya.- El obispo de la Diócesis de Celaya, monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, lamentó el trato que algunas personas están dando a la Procesión del Silencio al manejarlo como un producto y no como el acto de fe que verdaderamente es.
El prelado enfatizó que esta tradición tiene un profundo sentido religioso que no puede ser apropiado por intereses particulares y rechazó la idea de que este tipo de expresiones puedan considerarse propiedad de individuos o grupos.
“La procesión del silencio es un momento de dolor, por eso se hace en silencio, por la muerte de Cristo, no es folclore, no es fiesta, no es propiedad de alguna persona intelectual, no es que alguien la inventó. No es propiedad de, es de la iglesia, es del es del sentimiento de la fe de nuestro pueblo... Lo que mueve a la Procesión es la fe, ellos pueden registrar lo que quieran, pero no pueden registrar la fe de la gente”.
Respecto a la aparición de grupos que han generado división en la organización de la procesión, el obispo sostuvo que no se trata de una fractura dentro de la Iglesia, sino de intereses ajenos al sentido religioso.

“No es que se fracture la iglesia, sino que algunos miembros de la iglesia, movidos por intereses no propiamente religiosos, intervienen, presionan para crear conflictos al interior de la iglesia. Hay gente que, por alguna razón, entre ellas soberbia, ignorancia o quienes buscan crear el conflicto para beneficios propios son los que generan este tipo de La iglesia seguirá manteniendo sus procesiones, sus ritmos de vida”.
Aguilar Ledesma enfatizó que formar parte de este tipo de actos implica una preparación espiritual, particularmente para quienes integran cofradías, por lo que hizo un llamado a los fieles a participar de manera consciente y comprometida, evitando caer en protagonismos o intereses ajenos a la espiritualidad.
El obispo invitó a la población a sumarse a la procesión tradicional que, afirmó, ha sido reconocida por décadas en la ciudad.
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/ HP
